Hacia un espectro dinámico
Después de 4 meses de inactividad por culpa de los estudios, hoy volvemos para hablar de algo muy interesante: la gestión dinámica del espectro radioeléctrico.
Hasta ahora, si querías transmitir vía radio o bien tenías que pagar una licencia millonaria o bien te veías relegado a utilizar el espectro libre y masificado, – básicamente donde está Wi-Fi, Bluetooth, etc – pudiendo no ofrecer los servicios que tu habías pensado en un primer momento.
Esto puede cambiar con las nuevas técnicas de acceso que se están estudiando – muchas de ellas por parte del IEEE – y que van a abrir todo un elenco de posibilidades de negocio. Además, permitirán aprovechar mejor el recurso radieléctrico, muy explotado a estas alturas.
Hay tres aproximaciones para hacer el espectro más dinámico: la primera es una modificación de la situación actual, pero permitiendo que un operador pueda ‘alquilar’ por un tiempo definido su espectro a terceras partes. La segunda es un modelo basado en la liberalización de todo el espectro, creando estándares para asegurar la convivencia entre usuarios. El tercero y sobre el que más se trabaja, se basa el utilizar los vacíos espectrales entre canales – o white space en inglés - que se crean en las transmisiones para ubicar otras trasmisiones secundarias.
La primera aproximación no asegura que se aproveche al 100% todo el espectro. Además, da mucho poder al que ya tiene parte del espectro – operadoras de telefonía o cadenas de TV por ejemplo – para decidir a quién y con qué tecnología va a alquilárselo, cediendo parte de los beneficios al inquilino. La segunda aproximación la considero demasiado ‘anárquica’ porque no es lo mismo estandarizar una porción del espectro pequeña y controlable, que todo el conjunto. Diferentes frecuencias tienen diferentes características que hacen muy complicado crear un estándar o grupo de estándares para que todo el mundo se entienda. La tercera aproximación es la más viable pero a la vez la más difícil de aplicar, porque implica interferir de forma controlada con los usuarios licenciados, lo que podría provocar pérdidas en su QoS (Quality of Service, Calidad de Servicio). Esta degradación podría compensarse económicamente, es decir, el usuario licenciado podría adquirir espectro a un costo menor. Hay que tener en cuenta que esas interferencias son controladas y que se establecen márgenes para evitar que el usuario licenciado ’salga siempre prediendo’.
La complicación que reside bajo la tercera aproximación es que hay que ‘escuchar’ el entorno antes de que un usuario no licenciado transmita en bandas licenciadas. Esto es mucho más fácil si utilizamos las frecuencias de TV – emisores y receptores estáticos y canales definidos – que si utilizamos frecuencias de telefonía móvil por ejemplo – emisores y receptores dinámicos, puedes usar más de un canal cuando se crea necesario.
Como conclusión decir que estas técnicas de gestión dinámica persiguen mejorar el uso del cada vez más escaso espectro radioeléctrico. No se persigue que usuarios no licenciados se aprovechen de forma ‘pirata’ de los que tienen licencia, símplemete se intenta aprovechar los vacíos espectrales entre canales. La tecnología que lo hará posible es la Cognitive Radio, es decir, una radio o transmisor/receptor que se adaptará a las condiciones del entorno.

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